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EL LORITO Y EL MAGO NAUFRAGAN

En un crucero por el Atlántico trabajaba desde hacía unos dos años 
un mago muy habilidoso, que siempre lograba fascinar a la audiencia 
con sus trucos.

La gente disfrutaba mucho de sus actos, y como siempre eran grupos diferentes, 
no tenía que andar preocupándose por cambiar el repertorio muy seguido.

Sin embargo, un día, en la sala del buffet donde se llevaban a cabo 
sus funciones, agregaron una decorativa jaulita con un loro.

Al comienzo, el loro miraba con atención el espectáculo 
y no hacía ningún ruido que pudiera distraer a tan interesante prestidigitador.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el lorito se fue dando cuenta de todos 
y cada uno de los trucos, y un día, de puro aburrido, 
comenzo a ponerlos en evidencia ante el público a medida que el mago 
los presentaba.

Por ejemplo, cuando él hacía aparecer un ramo de flores, el lorito gritaba
-Lo sacó de su manga izquierda!!!
 Lo sacó de su manga izquierda!!!

Llegado a este punto, el mago quería estrangular al pequeño lorito, 
pero resulto ser que el animalito le había caido muy bien al capitán del barco, 
quien de seguro despediría a cualquiera que intentase hacer daño 
a su pobre e indefenso protegido.

Un día, el barco choca contra los restos flotantes de un viejo portaaviones 
y se hunde.

El mago sobrevive y queda flotando a la deriva agarrado 
de la tabla del mostrador del bar y con el lorito parado en la punta de la misma.

Durante días, flotan a la deriva, él sin decir una palabra y el lorito que le observa fijamente con cierta preocupación en su gesto...

En la mañana del quinto día, el lorito no resiste más el silencio y le dice:
- OK, me rindo!
  Dónde escondiste el barco?