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EL CONEJITO Y LA BOA
Un conejito cobra su paga extra de verano y decide ir a una casa de "mal vivir" en su barrio de la selva. Llega y toca a la puerta: - Toc, toc. Le abre la matrona: una leona de esas imponentes, y dice: - Qué quiere? - Hoy he cobrado mi paga extra y he decidido venir a su local a gastarlo en lo mejor que me pueda ofrecer. - Muy bien (dice la leona, que ve una buena oportunidad de hacer buen negocio), le puedo ofrecer a Juana, la jirafa, que últimamente está siendo todo un éxito. - Creo que no sería aconsejable porque tendría que estar saltando todo el tiempo cada vez que quisiera meterla. No, no, otra cosa. - Hmmm, es verdad. Bueno, y que tal Gregoria, la elefanta, desde que se nos unió hemos subido la clientela. - Mmmmm.... No se, creo que si me la tiro, con lo grande que lo tiene y lo pequeñito que yo soy, no va a sentir nada. Y yo quiero que la muchacha se divierta también. La leona le sigue ofreciendo sus "productos" pero no encuentran nada que le vaya bien al conejo, hasta que... - Aaah! Ya sé. Ayer nos llegó una nueva chica: María la boa, que a pesar de ser nueva y por lo tanto ser más cara, creo que le hará muy feliz. - Sí, sí, María la boa!!! Yo quiero a la boa!!! El conejito paga sus tropecientos dineros, y se dirije al cuarto de María, la boa. Al entrar en la habitación, la boa lo mira sonriendo (los conejos son para las boas como el chocolate para las mujeres) y se lo lanza de un bocado. Cuando se echa a digerir su presa, María se pone a pensar... - La verdad es que no sé si esto está bien, es mi primer cliente en esta casa y yo me lo engullo... Creo que será mejor no buscarme problemas. Así que... puaaj!!! La boa escupe al conejo, que se queda estampado contra la pared, mirando con cara de asombro y dice: - COÑO!!! QUÉ MAMADA!!!!! |