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PLOMERO REEMPLAZA AL CURA EN EL CONFESIONARIO
Un cura está escuchando las confesiones del día domingo, cuando de golpe siente unas tremendas ganas de ir al baño. Desesperado, ya casi no se puede aguantar, y no quiere discontinuar las confesiones, ya que las colas son largas y no queda mucho tiempo, por lo que decide buscar a alguien que lo reemplace por unos pocos minutos. Lo encara al plomero que justo pasaba por ahí y le explica la situación: - Pero padre! (dice el plomero) Yo no sé nada de esas cosas! - No importa hijo, es sólo por unos minutos y no tengo tiempo de discutir! Lo único que tienes que hacer es escuchar las confesiones y luego buscar el castigo que corresponda en la tablita que está pegada en una de las paredes del confesionario... Queda entonces el plomero al frente del confesionario cuando aparece una rubia despampanante que le confiesa haber practicado el sexo oral con el muchacho que reparte las pizzas. El tipo busca en la lista y resulta que sexo oral no aparece en ningún lado, por lo que decide salir a consultar. Lo encara entonces a uno de los chicos del coro y le pregunta: - Hijo, tienes idea de cuanto da el padre por practicar sexo oral? A lo que el muchachito le responde: - y... generalmente unas galletas y una latita de coca-cola... |