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CAZANDO CONEJOS DE NOCHE

Un tipo está re-podrido de que se le escapen los conejos cuando va de cacería.
Cada vez que le apunta a un conejo, cuando dispara, el conejo ya está en otro lado.

Un amigo le dice:

- Pero no!
  Lo que tenés que hacer es ir de día a ver dónde hay muchos conejos.
  Una vez identificado el lugar, te volvés a la noche cuando está oscuro
  y con un reflector los iluminas y les disparás.
  Vas a ver que eso no falla!

El tipo decide probar y para eso, se compra un casco de minero, 
de esos que tienen el reflector en el mismo casco. 
De esa manera, le basta con mirar hacia donde quiera 
y el reflector ilumina justo lo que está mirando.

Así equipado, se va a una zona donde durante la tarde 
vio que se juntaban montones de conejos.

Se desliza sigilosamente por el lugar y cuando escucha un ruido 
enciende el reflector del casco y apunta, 
pero para cuando mira, ya no había nada en el lugar.

Esto le pasa una y otra vez...
Siente ruido... voltea a mirar... y ya no hay nada.

En una de esas, siente otra vez ruido entre los arbustos, apunta, 
y escucha una voz que le dice:

- Escuchame bien flaco!
  Dejá de iluminarme con ese foquito que no puedo cagar tranquilo!!!