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EL CURA Y LA MOSCA

Era un pueblo de mineros y campesinos, todos ellos muy rudos y fornidos,
torpes y pendencieros.

Por cualquier insignificancia terminaban matando alguno a trompadas.

El cura nuevo, recién llegado, cuando le cuentan cómo viene la mano 
decide que algo tiene que hacer para parar semejante desenfreno de violencia.

El domingo, cuando está dando la misa, se le posa una mosca en la cabeza. 
El cura la percibe y aprovecha el evento para dar un sermón muy ilustrativo 
a los hombres del pueblo, diciendo:

Hermanos!
Hay que terminar con la violencia!
Siempre existen mejores caminos, sólo deben tener la voluntad de transitarlos!
Por ejemplo, y para que vean que existen otras formas de enfrentar las situaciones,
fíjense que se me ha posado una mosca en la pelada, y yo sin embargo, 
reacciono tranquilamente, y la aparto así, suavemente con la puntita de mi dedo.

Efectivamente, la mosca ve acercarse el dedo y sale volando.

Veis hermanos?
La podría haber aplastado, pero la violencia nunca es necesaria!

El cura percibe que la mosca vuelve y se posa otra vez en su pelada y continua diciendo:

Otra vez, hermanos, tenemos de regreso al insecto en mi calva, 
pero como podeis ver, con la fuerza de mi voluntad, 
me abstraigo de la molestia que me causa y no reacciono con violencia...

Veis?
Ahora siento que se mueve y va bajando... por mi frente... mi ceja...
pero la voy a dejar, no la he de espantar, 
para que veais que siempre hay alternativas a la violencia.

El insecto ya le va caminando por la nariz y cuando llega a la punta...

ZAP!!! Manotazo y aplastado!

Puta madre!
Era una avispa!!!!