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LA INMACULADA MARÍA LUISA
María Luisa era una mujer muuuy, pero muuuy buena, que vivía en un pueblito de escasos recursos. Todos los del pueblo recurrían a ella cada vez que tenían un problema o una necesidad. Era una mujer santa por donde se la mire, siempre correcta, siempre ayudando a la gente. Todos sabían que el día que María Luisa muriese ascendería directo al cielo, sin demoras, ya que su vida fue siempre incuestionable. Efectivamente, un día se muere María Luisa y su alma comienza a ascender y ascender, pasa las nubes, sigue y sigue ascendiendo... De tanto ascender ya se va acercando al cielo y sigue, sigue su ascenso. San Pedro, que ya está enterado de su fallecimiento, la espera en las puertas del cielo, pero aun no llega, todavía está ascendiendo y ascendiendo. Un ángel por fin la ve aparecer y se la señala a San Pedro, que ahora la ve como se acerca, ascendiendo... Pero María Luisa, alcanza el cielo y con una sonrisa de paz en su rostro sigue y sigue ascendiendo... más y más. San Pedro ya se está preocupando y le grita: - María Luisa! Al menos decí "Puta madre!", así te podés quedar con nosotros!!! |