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TAN, PERO TAN...

Había una vez una mujer tan gorda, pero tan gorda,
que cuando se ponía tacones sacaba petróleo.

Había una mujer tan gorda, pero tan gorda,
que cuando se caía de la cama,
se caía de los dos lados.

Había una mujer tan gorda, pero tan gorda,
que cuando se pesaba, la balanza decía: 
"Continuará..."