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LOS JABONES EN EL CONVENTO

Dos curas se hospedan en un convento de monjas
para participar de un gran evento religioso.

Para no incomodar a las monjitas que habitan en el lugar,
los padres sólo salen de su cuarto para bañarse a altas horas de la noche,
de forma de no cruzarse con ninguna de ellas.

Una noche, cuando están por ducharse, se percatan de que no hay jabón.

Uno de ellos, dice:
- Yo tengo un par de jabones en el cuarto, iré por ellos!

Para ganar tiempo, y presuponiendo que a esas horas
no se va a cruzar con las monjitas,
se llega hasta el cuarto completamente desnudo.

Toma un jabón en cada mano y se dirige de regreso a las duchas.

Pero a mitad del corredor, escucha que vienen tres monjitas por el pasillo.

Para disimular la situación, el padre se pega de espaldas a la pared
y se queda completamente inmóvil, como una estatua.

Las monjitas perplejas con la novedad, se acercan a la "estatua"
para admirar la perfección artística de la obra.

Una de ella, lleva su mano a los genitales de la "estatua"
y le pega un tirón al miembro del cura.

Éste, asustado, involuntariamente suelta uno de los jabones.

Otra de las monjitas exclama entonces:
- Madre mía!
  Han puesto una estatua distribuidora de jabones!!!

Se quedan maravilladas con el descubrimiento,
y para comprobar la suposición,
la segunda monjita tira del miembro del padre,
que sorprendido por segunda vez, deja escapar el otro jabón.

No queriendo quedarse sin su parte,
la tercer monjita pega también un tirón al miembro del cura,
pero esta vez no cae ningún jabón.

Convencida de que se trata de algún atascamiento,
continúa tirando una, y otra, y otra, y otra vez,
para ver si la expendedora se destraba.

Y estaba dedicada a esa labor cuando de repente
exclama con gran entusiasmo y alegría:
- Champú hermanas!!!
  Ahora entrega champú!!!